Si usted ha entrado a una casa colombiana y ha visto un par de elefantes mirando hacia la puerta, no fue casualidad. Es una de las creencias de decoración más extendidas del país, y casi nadie sabe de dónde salió.
De dónde viene
El elefante como símbolo de buena suerte no es invento local. Viene de la India y del sudeste asiático, donde desde hace milenios se asocia con la sabiduría, la fuerza, la memoria y la prosperidad. En la tradición hindú, Ganesha, la deidad con cabeza de elefante, es quien remueve los obstáculos.
De ahí pasó a la decoración china, al feng shui, y de ahí al resto del mundo. A Latinoamérica llegó mezclado con otras costumbres y se quedó.
Conviene decirlo sin rodeos: esto es tradición y creencia popular, no ciencia. Un elefante en la entrada no le va a cambiar las finanzas. Pero es un objeto bonito y cargado de significado para mucha gente, y eso ya es razón suficiente para tenerlo.
Por qué la trompa hacia arriba
Es la parte que más se discute. La versión más extendida dice que la trompa levantada recoge y lanza buena energía, y por eso trae fortuna. Un elefante con la trompa hacia abajo, según esa misma lectura, estaría acumulando en vez de repartir.
Hay otra versión, menos conocida, que dice lo contrario: la trompa hacia abajo representa la fuerza que se guarda y la paciencia. Ninguna de las dos es la correcta; depende de la tradición que uno siga.
En la práctica, en Colombia la mayoría de la gente prefiere la trompa arriba, y así los hacemos nosotros.
Dónde se ubican
La costumbre dice que miren hacia la puerta de entrada, desde adentro, para que reciban lo que entra a la casa. Que vayan en pareja, porque dos elefantes juntos representan la unión y el apoyo mutuo, y por eso se regalan tanto a las parejas. Que estén elevados, sobre una consola o una repisa, nunca en el piso. Y que no vayan en el baño ni mirando hacia una salida.
Si lo que busca es prosperidad en el trabajo, el lugar es el escritorio o el mostrador del negocio.
Madre y cría
Las figuras de una elefanta con su cría tienen otra lectura: representan protección maternal y unión familiar, no fortuna. Son un regalo muy frecuente para una mamá, para un nacimiento o para una casa nueva con niños.
Qué regalar y a quién
Para una casa nueva, una pareja de elefantes para la entrada. Es un clásico que casi nunca falla. Para un negocio que abre, uno con la trompa arriba para el mostrador. Para una mamá, madre con cría. Y para alguien que está empezando algo difícil, un elefante solo, grande, por lo que representa de fuerza y de memoria.
Cómo escoger uno que se vea bien
Mire el detalle del pintado en las orejas y en los pliegues de la piel: ahí se nota de inmediato si lo pintaron a mano o si le pasaron un color plano por encima.
Mire también el tamaño frente al espacio. Un elefante grande necesita aire alrededor; en una repisa llena se pierde.
Y revise que apoye bien, sin tambalear. Las figuras con la trompa muy levantada a veces quedan mal balanceadas.
Cuidarlos es fácil
Si son de yeso, basta con quitarles el polvo con una brocha suave o un pincel seco. Nada de agua ni de paños húmedos, y lejos de ventanas por donde les pueda entrar lluvia.
En nuestro taller pintamos a mano elefantes de la prosperidad en distintos tamaños, individuales y en pareja. Si quiere ver más fotos o saber cuál le sirve para su espacio, escríbanos por WhatsApp al +57 302 249 2780, o míralos en nuestro catálogo.



