El yeso es un material noble y bonito, pero tiene un enemigo claro, y es el agua. Una figura bien cuidada dura décadas y se puede heredar. Una mal cuidada se mancha, se despinta o se desmorona en pocos años.
Lo bueno es que cuidarla es sencillo, siempre que uno sepa qué no hacer.
Por qué es delicado
El yeso es poroso. Eso quiere decir que absorbe humedad del ambiente y, si se moja, la absorbe hacia adentro. Cuando eso pasa, la pintura se levanta por debajo y aparecen manchas que ya no salen.
Una figura pintada a mano tiene además varias capas de pintura y a veces un sellador encima. Un limpiador agresivo se come ese acabado en una sola pasada.
Quitarle el polvo, que es casi todo el cuidado
Use una brocha suave y seca. Sirve una brocha de maquillaje grande o un pincel de cerdas blandas. Pásela siguiendo la forma de la figura, sin presionar. Para los recovecos —los pliegues de la ropa, entre los dedos, detrás de las alas— use un pincel delgado.
Hágalo cada dos o tres semanas y nunca se le va a acumular. Si el polvo quedó muy pegado, un secador de pelo en aire frío, a distancia y en la velocidad más baja, resuelve sin tocar la pieza.
Lo que nunca debe hacer
No la lave con agua, ni la sumerja, ni le pase un paño mojado. No use limpiadores, alcohol, desinfectante ni jabón, porque se comen la pintura. No use toallitas de bebé ni paños húmedos, que dejan humedad en los poros. No use cepillos duros ni esponjas abrasivas. Y no la ponga en el baño ni en la cocina, donde el vapor es humedad constante.
Si tiene una mancha
Para una marca puntual puede probar con un borrador blanco de nata, de los de colegio, pasándolo con mucha suavidad. Pruebe primero en una zona que no se vea, por si levanta color.
Si la mancha no sale, déjela así. Insistir casi siempre termina quitando la pintura y dejando algo peor que la mancha.
Dónde ubicarla para que dure
Lejos de ventanas abiertas por donde entre lluvia o rocío. Lejos del sol directo, porque la luz fuerte y continua desvanece los colores. Sobre superficies estables, no en bordes ni en muebles que se muevan. Fuera del alcance de niños pequeños y mascotas. Y en ambientes secos: si vive en zona muy húmeda, evite las paredes que transpiran.
Si se cae y se rompe
No la bote de una. El yeso se repara razonablemente bien.
Recoja todas las piezas, incluso las pequeñas. Use pegante blanco de carpintería o un epóxico de secado lento, que le da tiempo de acomodar. Pegue por partes y deje secar cada una antes de seguir con la siguiente. Si al final queda una línea visible, se disimula con un retoque de pintura acrílica del mismo tono.
Un consejo que ayuda más de lo que parece: tómele una foto a la figura completa antes de empezar a pegar.
Guardarla por temporadas
Las figuras de Navidad pasan once meses guardadas y ahí es donde más se dañan. Envuelva cada una por separado en papel periódico o plástico de burbuja, guárdelas en caja rígida y no en bolsa, y en un lugar seco y fresco. Nunca en un garaje húmedo ni directamente sobre el piso.
Una última cosa
Las pequeñas imperfecciones de una pieza artesanal no son defectos. Una leve diferencia de tono, una pincelada que se nota, una textura que no es perfectamente lisa: eso es lo que distingue una pieza pintada a mano de una industrial, y es justamente lo que hace que no haya dos iguales.
Todas las piezas de nuestro taller son pintadas a mano, una por una. Si tiene una figura nuestra y no sabe cómo cuidarla, o si se le dañó y quiere saber si tiene arreglo, escríbanos por WhatsApp al +57 302 249 2780.



