Cuando alguien de la casa se enferma, lo primero que uno siente es que no puede hacer nada. Los exámenes se demoran, las citas quedan lejos y uno queda ahí, en la sala, con las manos vacías. Para muchas familias en Colombia rezar es justamente eso: la manera de hacer algo mientras los médicos hacen lo suyo.
Vale decirlo de una vez, porque es importante. Rezar acompaña, no reemplaza. Ningún tratamiento se suspende porque en la casa haya una imagen y una vela encendida. Las dos cosas van juntas, cada una en su lugar.
Por qué la gente reza frente a una imagen
No es que la figura tenga poder propio. Nadie en la casa piensa eso, aunque de afuera a veces se vea así. Lo que pasa es que la cabeza, cuando está angustiada, no para quieta, y una imagen le da un sitio donde posarse. Uno se sienta, mira, respira, y por unos minutos deja de dar vueltas sobre lo mismo.
Por eso el rincón casi siempre termina donde pasa la vida de la casa. La sala, el pasillo, la mesa de noche del que está enfermo. No tiene que ser grande ni costoso. Una figura, una vela y un espacio limpio alcanzan.
A quién se le pide cuando hay un enfermo
San Rafael Arcángel es el primero que aparece en esta lista, y no por casualidad: su nombre quiere decir medicina de Dios. En la tradición es el que acompaña al que va de camino y al que está convaleciente.
La Virgen de Lourdes quedó asociada a los enfermos después de lo ocurrido en Francia en 1858, y hasta hoy mucha gente la tiene presente cuando alguien está hospitalizado. En las casas colombianas se ve menos que otras advocaciones, pero quien la conoce la busca precisamente por eso.
El Divino Niño es el más pedido entre nosotros, sobre todo cuando el enfermo es un niño. Es una devoción nuestra, nacida en el barrio Veinte de Julio en Bogotá, y eso la hace sentir cercana de una manera que ninguna otra logra.
San Judas Tadeo entra cuando el pronóstico se puso difícil. Es el santo de las causas complicadas, y la gente lo busca justo en el momento en que ya no sabe qué más hacer.
Y está la Virgen del Carmen, que entre nosotros se asocia con los conductores y los que viajan, pero a la que muchas familias le piden también por la salud de la casa entera. Al final cada familia tiene la suya, la que heredó de la abuela, y esa es la que funciona.
Una oración corta para decir en voz alta
No hace falta una fórmula larga. Muchas veces la que mejor sale es la más sencilla, dicha despacio y en voz alta, aunque sea uno solo en el cuarto.
Señor, hoy te pido por la salud de quien amo. Que las manos que lo atienden sepan lo que hacen, que el cuerpo responda y que el miedo en esta casa no sea más grande que la esperanza. Dame paciencia para acompañar y fuerza para no derrumbarme. Amén.
Si la familia reza el rosario, esa es otra forma, y tiene la ventaja de que ocupa las manos y marca un tiempo. Veinte minutos en los que nadie está mirando el celular ni repasando la cuenta de la clínica.
La novena, cuando uno quiere sostener la oración
Rezar nueve días seguidos es una costumbre muy arraigada aquí. No tiene nada de mágico el número; lo que hace es obligar a volver al mismo sitio a la misma hora durante nueve días, y eso en medio de una enfermedad ordena la casa más de lo que uno cree. Da algo que hacer a la familia que viene de visita y no sabe cómo ayudar.
Acuérdese también del que cuida
En casi todas estas historias hay alguien que no duerme, que se queda en la clínica, que carga con todo. Esa persona también necesita que le pidan por ella, y necesita cosas más concretas: que la releven unas horas, que le lleven comida, que alguien más conteste el teléfono. La oración de la casa debería incluirla a ella, y la ayuda práctica más todavía.
Si quiere armar ese rincón
Nosotros pintamos a mano figuras religiosas en yeso y en resina, de distintos tamaños, y muchas veces nos las piden para exactamente esto: un rincón pequeño en la casa de alguien que está pasando por una enfermedad. Si quiere que le ayudemos a escoger cuál, con mucho gusto. Si quiere ver lo que tenemos o encargar algo pintado a la medida, escríbanos por WhatsApp al +57 302 249 2780 o mire nuestro catálogo. Cada pieza la pintamos nosotros a mano, una por una.



