Cómo encender una vela para que le dure el doble

Casi todas las velas que se dañan se dañan la primera vez que se prenden. Y el dueño nunca se entera, porque el problema aparece semanas después, cuando la cera de los bordes ya no se derrite y queda un hueco en el centro.

Es una lástima, porque evitarlo no cuesta nada. Son cinco minutos de atención el primer día.

El primer encendido decide el resto

La cera tiene memoria. En el primer uso se marca hasta dónde llegó el derretido, y en los siguientes la vela va a volver a derretirse hasta ahí y no más. Si usted la apaga a los veinte minutos, cuando apenas se formó un charquito en el centro, esa va a ser la frontera para siempre.

Lo que hay que hacer es dejarla prendida hasta que la capa derretida llegue de borde a borde. Como referencia, más o menos una hora por cada dos centímetros y medio de diámetro. Una vela angosta puede estar lista en una hora; una ancha necesita tres o cuatro.

Si una vela ya quedó con túnel, se puede intentar arreglar envolviendo la parte de arriba con papel aluminio mientras arde, dejando el centro abierto. El calor se devuelve hacia los bordes y a veces nivela. No siempre funciona, pero vale el intento antes de darla por perdida.

Corte el pabilo antes de cada uso

Medio centímetro es la medida. Un pabilo largo hace una llama alta e inestable, produce hollín negro que mancha el vaso y la pared, y consume la cera mucho más rápido.

Se corta con la vela fría, antes de prenderla, y el pedacito quemado se saca para que no quede flotando en la cera. Con unas tijeras normales se puede, aunque un cortapabilos entra mejor cuando la vela ya está honda.

Si la llama hace humo o si se ve agitada, casi siempre es el pabilo largo. Apague, corte y vuelva a prender.

No más de cuatro horas seguidas

Después de ese rato el recipiente se calienta de más, la cera empieza a consumirse sin rendir aroma y el pabilo se inclina. Apáguela, deje que se enfríe por completo, corte el pabilo y vuelva a prender si quiere.

Esto además alarga mucho la vida útil del vaso o del recipiente de cemento.

Dónde no ponerla

Lejos de corrientes de aire, que es el enemigo silencioso. Una ventana abierta o un ventilador hacen que la llama se incline, la cera se derrita disparejo y aparezcan chorreados por un solo lado.

Lejos de cortinas, de papeles y de todo lo que vuele. Lejos del sol directo, porque en tierra caliente una vela se deforma al sol sin estar prendida. Y nunca al borde de una mesa donde un niño o un gato puedan alcanzarla.

Apáguela bien

Soplar es lo que todos hacemos y es lo peor: salpica cera, levanta humo y deja ese olor a quemado en el cuarto. Lo correcto es taparla, con la tapa del vaso o con un apagavelas, o hundir el pabilo en la cera derretida con un palito y enderezarlo enseguida.

Apagada así, la vela no huele a humo y el pabilo queda listo para la próxima.

Cuándo dejar de usarla

Cuando queda un centímetro de cera en el fondo, pare. De ahí para abajo el calor va directo al recipiente y el vidrio se puede rajar.

Esa cera que sobra no se bota: se derrite a baño maría o con agua caliente, se saca y el recipiente se lava y se reutiliza. Un vaso para velones chicos, un cemento para una planta pequeña.

Con niños y mascotas en la casa

Vela en recipiente, siempre, y en una superficie alta y estable. Nunca se deja sola en un cuarto, nunca se deja prendida al salir de la casa y nunca se deja encendida de noche. Es la regla más aburrida del artículo y la única que de verdad importa.

Si quiere velas que aguanten este trato

Hacemos velas artesanales cuidando justamente esto: el pabilo a la medida del diámetro y una cera que derrita parejo. Si quiere saber cuál le rinde más para lo que la va a usar, escríbanos. Si quiere ver lo que tenemos o encargar algo pintado a la medida, escríbanos por WhatsApp al +57 302 249 2780 o mire nuestro catálogo. Cada pieza la pintamos nosotros a mano, una por una.

Velas artesanales en recipiente de vidrio
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