Cuando alguien nos escribe pidiendo una vela, casi nunca sabe en qué formato la quiere. Y el formato cambia el precio, la duración y hasta dónde se puede poner.
Son tres familias y cada una resuelve algo distinto.
La vela en vaso
Es la más práctica y la que más vendemos. La cera va dentro de un recipiente de vidrio, así que no gotea, no mancha el mueble y se puede tapar para guardar el aroma entre un uso y otro.
Es también la más segura, porque la llama queda recogida dentro del vaso y no hay cera derramándose. Si en la casa hay niños o mascotas, es la que recomendamos sin dudar.
La contra es que el vidrio no es eterno: si se calienta mucho, por dejarla prendida demasiadas horas seguidas, puede rajarse. Con un uso normal eso no pasa.
La vela en cemento o concreto
Es la que más gusta por estética. El recipiente de cemento tiene peso, se ve sobrio y combina con casi cualquier decoración moderna. Además el recipiente se reutiliza: cuando la vela se acaba, queda un matero pequeño o un portalápices.
Aguanta mejor el calor que el vidrio y es mucho más difícil de romper. Pesa, eso sí, y por eso el envío sale más caro cuando se mandan varias a otra ciudad.
Es la que más se pide para oficina y para regalo corporativo, justamente porque se ve bien en un escritorio sin parecer un adorno de casa.
La vela de figura o de molde
Aquí la cera es la pieza: no hay recipiente, la vela tiene la forma que se le dio en el molde. Es la más decorativa y la que la gente muchas veces ni prende, porque le da pena gastarla.
Necesita un plato o una base debajo, siempre, porque al derretirse la cera busca por dónde salir. Y es la más delicada en clima caliente: una vela de figura dejada al sol en tierra caliente se deforma sin que nadie la prenda.
Para regalo y para recordatorio de evento es la que más impresiona, porque se puede hacer con la forma que pida la ocasión.
El pabilo también decide
Es la parte que menos se mira y una de las que más cambia la experiencia. El pabilo de algodón es el común, arde parejo y es silencioso. El de madera crepita suave, da una llama más ancha y a mucha gente le gusta justamente por el sonido, aunque pide un poco más de cuidado al encenderlo.
Lo importante es que el pabilo esté a la medida del diámetro. Uno muy delgado para una vela ancha abre un túnel en el centro y deja cera pegada en los bordes; uno muy grueso para una vela angosta hace mucho humo. Eso se calcula al fabricar, y es una de las cosas que separa una vela artesanal bien hecha de una improvisada.
Cuánto dura cada una
La duración depende más del diámetro y de la cera que del formato, pero como referencia: una vela pequeña en vaso da entre quince y veinticinco horas de uso, una mediana puede pasar de las cuarenta, y una de figura normalmente rinde menos porque se consume por los lados.
Lo que de verdad cambia la duración no es el precio sino cómo se usa. Un primer encendido mal hecho le puede quitar la mitad de la vida a cualquiera de las tres.
Cuál regalar
Si no conoce bien a la persona, vaso. Es la que menos puede fallar y la que cualquiera sabe usar. Si es para una oficina o para alguien de gustos sobrios, cemento. Si es un detalle de evento o algo que quiere que se vea especial al abrirlo, figura.
Si quiere que le ayudemos a escoger
Hacemos los tres formatos y los personalizamos con aroma, color y texto. Díganos para qué es y le decimos cuál le conviene. Si quiere ver lo que tenemos o encargar algo pintado a la medida, escríbanos por WhatsApp al +57 302 249 2780 o mire nuestro catálogo. Cada pieza la pintamos nosotros a mano, una por una.


