Qué aroma poner en cada espacio de la casa

Una casa huele a algo aunque uno no haga nada. El tema es si huele a lo que usted quiere o a lo que quedó del almuerzo.

Escoger aroma por espacio no es un capricho de revista. Cada ambiente tiene una función distinta y hay aromas que ayudan a esa función y otros que la estorban. Poner vainilla dulce en la cocina, por ejemplo, choca con la comida y termina revolviendo el estómago.

La entrada y la sala

Es el aroma que define cómo se siente la casa, porque es el primero que recibe quien llega. Aquí funcionan los cítricos, las maderas suaves y las mezclas limpias: naranja, bergamota, sándalo, un toque de canela si la casa es cálida.

Lo que conviene evitar en la entrada son los aromas muy dulces o muy pesados, porque en un espacio donde la gente pasa de largo quedan empalagosos. La idea es que se note y no que abrume.

La cocina

Aquí el trabajo del aroma es neutralizar, no competir. Limón, hierbabuena, eucalipto y café son los que funcionan, porque limpian el aire sin pelear con lo que se está cocinando.

Un detalle práctico: en la cocina la vela sirve mejor después de cocinar que durante. Préndala cuando ya apagó la estufa y deje una ventana entreabierta diez minutos. Esa combinación saca el olor a fritura mucho mejor que cualquier ambientador en aerosol.

El cuarto

Es donde el aroma más se nota, porque es un espacio cerrado y uno pasa ahí horas sin moverse. Lavanda es el clásico y lo es por algo. Sándalo, vainilla suave y manzanilla van en la misma línea.

La intensidad debe ser menor que en el resto de la casa. Un aroma que en la sala se siente agradable, en el cuarto puede ser demasiado y terminar molestando a media noche. Y la vela del cuarto se apaga antes de dormir, siempre, sin excepción.

El baño

Eucalipto, menta, romero y pino. Son los que dan sensación de limpio y los que mejor resisten la humedad. El baño es además el espacio donde una vela pequeña rinde más, porque es un ambiente chico y el aroma se concentra rápido.

El escritorio o el espacio de trabajo

Romero, menta y cítricos son los que la gente asocia con estar despierto y concentrado. Lo que no conviene es nada dulce ni nada que invite a acostarse, por razones obvias.

No mezcle tres aromas en el mismo piso

Este es el error más común. Si en la sala hay una vela de canela, en el comedor un difusor de cítricos y en el pasillo un ambientador de flores, el resultado no es ninguno de los tres: es una mezcla rara que nadie escogió.

Lo que funciona es un aroma dominante por piso o por zona abierta, y los espacios cerrados con el suyo propio. Cuarto y baño pueden tener el suyo porque tienen puerta. Sala, comedor y cocina abierta comparten.

El tamaño del espacio manda

Una vela pequeña aromatiza bien un baño o un cuarto chico. Para una sala grande o un espacio abierto, una sola vela pequeña no va a alcanzar por más que sea buena: ahí se necesita una de mayor diámetro o dos repartidas.

Y la temperatura del lugar también cuenta. En tierra caliente los aromas se expanden más rápido y se sienten más fuertes, así que lo que en Bogotá queda justo, en Cali o en Barranquilla puede quedar excesivo.

Dos precauciones

Si en la casa hay alguien con asma, alergias respiratorias o una embarazada, baje la intensidad y ventile. Y si hay mascotas, tenga presente que su olfato es muchísimo más sensible que el nuestro: lo que a usted le parece suave, para un perro o un gato puede ser mucho. Deles siempre la posibilidad de salirse del cuarto.

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Velas artesanales aromáticas de aromas frutales
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