Caña flecha en la casa: cómo usarla más allá del sombrero

La caña flecha casi siempre entra a la casa como sombrero, se cuelga en una pared y ahí se queda. Es una lástima, porque es un material con mucho más juego del que le damos.

Qué es exactamente

Es una palma que crece en las riberas de los ríos de Córdoba y Sucre. De la hoja se saca una fibra que se blanquea, se tiñe de negro con barro y tintes naturales, y se trenza. Esa trenza es la pieza base de todo: del sombrero vueltiao, de los bolsos, de los individuales, de las correas.

El tejido es trabajo del pueblo zenú y las figuras que se ven en la trenza, las pintas, no son adorno abstracto. Cada una tiene nombre y viene de algo concreto, de un animal o de un elemento de la vida en la región. Es un material con historia encima, y por eso en una casa funciona distinto a una fibra cualquiera.

El sombrero colgado, bien colgado

Un sombrero clavado de la copa en una puntilla se deforma en pocos meses y ya no vuelve a su forma. Lo que funciona es colgarlo del ala, apoyado en dos puntos separados, para que el peso se reparta. Hay soportes de pared para eso, pero dos ganchos pequeños de los de colgar cuadros hacen el trabajo.

La altura es la de un cuadro: el centro del sombrero más o menos a la altura de los ojos de una persona de pie. Y mejor en una pared que no reciba sol directo todo el día, porque la fibra clara se amarillea.

Lo que casi nadie usa y funciona muy bien

Los individuales de mesa en caña flecha son probablemente el mejor uso doméstico del material. Visten una mesa de madera sencilla, aguantan el uso diario y se limpian con un paño seco. Un juego de seis cambia el comedor más que un mantel caro.

Los posavasos van en la misma línea. Los canastos pequeños sirven para llaves en la entrada o para control y cargadores en la sala, que es donde más desorden se acumula. Y la correa o el bolso, aunque no sean decoración, terminan colgados a la vista y cuentan lo mismo.

Cómo combinarla sin que parezca souvenir

El error típico es juntar todo lo colombiano en una sola pared: el sombrero, la mochila, el poncho, la hamaca y la foto de Cartagena. Eso ya no se lee como casa, se lee como restaurante temático.

Funciona mejor repartirlo. Una pieza fuerte por ambiente, rodeada de cosas que no tengan nada que ver. El sombrero en una pared blanca y vacía se ve mucho mejor acompañado que en medio de otros cinco objetos artesanales.

En color, la caña flecha es blanco hueso y negro, así que convive bien con maderas, con barro, con verdes de planta y con grises. Con dorados y con piezas muy coloridas pelea, salvo que usted deje espacio generoso entre una cosa y la otra.

Cómo cuidarla en clima húmedo

Es fibra natural, así que la humedad permanente la afecta. En costa y en tierra caliente conviene sacarla al aire de vez en cuando y no dejarla contra una pared que sude. Si llega a oler a guardado, airearla a la sombra unos días suele bastar.

Para limpiarla, brocha seca o un cepillo de cerdas suaves siguiendo el sentido de la trenza. Agua lo menos posible, y jamás lavadora. Si el sombrero se dobló en un viaje, se humedece apenas el ala con un rociador, se le da forma con las manos y se deja secar plano, sin sol.

Si quiere empezar con una pieza

Tenemos sombreros vueltiaos y artículos en caña flecha, tejidos por artesanos de la región, y le podemos decir cuál número de vueltas le conviene según lo que busque. Si quiere ver lo que tenemos o encargar algo pintado a la medida, escríbanos por WhatsApp al +57 302 249 2780 o mire nuestro catálogo. Cada pieza la pintamos nosotros a mano, una por una.

Sombrero vueltiao en caña flecha tejido a mano
Sombrero vueltiao en caña flecha tejido a mano
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